
Contame algo lindo....

Para conocer relatos de barrio, de música, de nuestra historia y de quienes la forjaron....
31 enero, 2008
Café Tortoni

29 enero, 2008
Esquina y esencia de tango

28 enero, 2008
Rufina Cambaceres - Su historia

Cementerio de la Recoleta

Casa Rosada

27 enero, 2008
Iglesia de Santa Felicitas

Curiosidades del Primer Gobierno Patrio

Sobre Manuel Belgrano

26 enero, 2008
Torre "La Chismosa"

Catedral al Sur

Palacio Barolo

Barrio de Almagro

Sus quintas fueron famosas, de familias pudientes que vivían allí o pasaban una temporada de descanso, gozando de los árboles frutales, huertas, animales de corral y grandes espacios verdes. En la esquina de Hipólito Yrigoyen y Virrey Liniers estaba la casa de Santiago de Liniers. Otra casa histórica fue la llamada "Casa de Cuitiño", caudillo rosista muy conocido por sus fechorías que fue fusilado en 1853. La casa estaba en Independencia 3549. El barrio cobra vida con la extensión de la pirmera línea del ferrocarril del Oeste que unió Plaza Lavalle con La Floresta en 1857. En ese mismo año, nació en la esquina de la actual Medrano y junto al ferrocarril del Oeste, la desaperecida estación Almagro rodeada entonces por los tambos y los almacenes que con sus infaltables frontones de pelota vasca caracterizaban al lugar. Al principio Almagro estuvo poblado por vascos y luego por italianos. Fueron famosos los conventillos del lugar, como "La Cueva Negra", habitada por gente de color; el de "María La Lunga" en Castro Barros 433 y otros donde se armaban riñas importantes entre los vecinos. Luego del ferrocarril, impulsor notable del desarrollo del barrio, llegó el tranvía rural de los Lacroze, cuya estación se encontraba en la esquina de las actuales Corrientes y Medrano, desde donde partía con destino a la Chacarita. El loteo más importante de solares se realizó a mediados de 1870, cuando la firma Rodriguez, Larrosa y Cía., efectuó trabajos de`recelamiento y realizó así las primeras ventas. El 8 de mayo de 1878 fue erigida la Parroquia de San Carlos, la construcción de cuyo actual templo se inició el 24 de junio de 1901 al colocarse entonces su piedra fundamental. Es un barrio que siempre ha tenido personalidad, donde han conocido al mismo tiempo, tango, poesía, conventillos, quintas, caudillos políticos, circos, mataderos, fábricas, buenos colegios, la iglesia más bonita de Buenos Aires, clubes, etc. Fue vecino el gran boxeador Luis Angel Firpo, llamado "El Toro de las Pampas"; el dramaturgo José González Castillo vivió en Lezica 4278 en "La Rosada"; Carlos Gardel hizo sus comienzos en un café de la zona donde cantaba desde muy joven; Luis Arata, los hermanos Cantoni, Alfonsina Storni, quien vivió en una pensión de Potosí y Bulnes, el payador José Betinoti en Quintino Bocayuva 567; el maestro Osvaldo Pugliese, fue uno de sus más ilustres vecinos quien impulsó la existencia de "La Casa del Tango" de Guardia Vieja 4049; Sebastián Piana vivió en el pasaje Bogado; el escultor y pintor Antonio Sassone vivió en la esquina Belgrano y Boedo; en Liniers y Estados Unidos vivió Juan B.Justo, escritor, organizador del movimiento socialista y fundador del diario "La Vanguardia". El tango "Almagro" con música de Vicente San Lorenzo y letra de Augusto Martini, hablan de este singular barrio. (Extraído de www.nuevociclo.com).
25 enero, 2008
Carlos María de Alvear

Sobre Mariano Moreno
Mariano Moreno (1778-1811)
era un asceta silencioso y torvo y dirigía todos sus actos y órdenes a destrozar el antiguo sistema colonial. Hablaba latín, francés e inglés. Estaba siempre enfermo, con las mejillas picadas de viruela y recién contaba 31 años en 1810. Muere en circunstancias muy extrañas. Cornelio Saavedra estaba en contra de Moreno y para deshacerse de él lo envía a Europa con una misión relacionada con la compra de armamento. Se corría la voz de que lo querían asesinar. A poco de partir Moreno se siente enfermo. Para paliar sus males el capitán del barco le administra "una pócima imprudente y sin nuestro consentimiento", dice su hermano Manuel Moreno. Mariano Moreno murió luego de una terrible agonía de tres días, ene la amanecer del 4 de marzo de 1811. La casualidad, tal vez, haría que el gobierno porteño firmara contrato con un tal Mr.Curtis, el 9 de febrero de 1811, es decir, 15 días después de la partida del ex-secretario de la Junta de Mayo, y sin conocer la noticia de su muerte, adjudicándole una misión idéntica a la de Moreno.....(Extraído de la web - Curiosidades de la historia argentina).

24 enero, 2008
Barrio de Belgrano

23 enero, 2008
Otros Anchorena
"De Aarón Anchorena (foto)
, por su parte, se decía que al terminar las grandes comidas que daba en los hoteles de Europa hacía destrozar la vajilla por un perro. No menos ostentosos aunque prácticos, los demás Anchorena cuando viajaban a Europa, llevaban en el barco a los criados, cocineros, niñeras, choferes, como así también gallinas y vacas, para tener huevos y leche fresca. Clara Cobo de Anchorena, según la tradición oral, llevaba en su coche numerosas cajas con guantes, pues cada vez que usaba un par lo arrojaba a la calle. Paquín, de París, decía que sus mejores clientas eran la Reina de Rumania y Clara Cobo de Anchorena." Sebrelli cuenta que Juan Esteban Anchorena, el primero, hijo de Domingo, comenzó su vida en el Nuevo Mundo desde muy abajo, con una pulpería instalada en 1767, tan modesta que pagaba el mínimo de impuesto. Su pulpería se convirtió pronto en una agencia ad hoc de préstamos de dinero a clientes y vecinos en apuros o a comerciantes de menor escala, lo que le permitió a su dueño a acrecentar rápidamente el capital". Anchorena, para decirlo de otro modo, era almacenero y prestamista. (Extraído de "Argentinos" de Jorge Lanata)

Estaba todo el mundo

21 enero, 2008
Plaza de Mayo

19 enero, 2008
Monserrat

18 enero, 2008
Pasaje Güemes

La Torre del Fantasma

16 enero, 2008
Estancia La Postrera

Hacia finales del siglo XVIII, varios pasos permitían atravesar el río Salado a las tropas de carretas. Entre éstos, el de La Postrera fue quizá el que más relevancia alcanzaría debido a su anecdotario. Cuando el lecho crecía bruscamente, los carruajes se veían obligados a permanecer hasta 2 ó 3 meses a la espera de una bajante. Mientras tanto, los tripulantes de estas caravanas se entretenían en las 2 pulperías que había al margen del río: La Azotea Grande y La Esquina del Cañón, punto de encuentro entre quienes iban y venían, hasta que se hizo necesaria la construcción de un puente. Por pedido expreso de las autoridades, el célebre ingeniero Luis Augusto Huergo tuvo a su cargo la compra del puente en Inglaterra. Fueron 160 metros de maderas, hierros y piedras que soportaron el paso incesante de los vehículos, hasta que en los años '40 la ruta y el ferrocarril dejarían a La Postrera a un costado para darle protagonismo a su hermana menor, La Raquel. Los sucesivos regímenes de enfiteusis implantados desde principios del siglo, les habían otorgado a las familias más poderosas las tierras que se extendían al sur del Salado y que cada vez se veían menos amenazadas por los malones. Así los Capdevilla, que obtuvieron la propiedad del lugar, hicieron las primeras construcciones, frente a una pintoresca isla que divide en dos brazos el lecho del río. Por entonces, había un saladero y otras precarias viviendas las que con el paso del tiempo dieron lugar al suntuoso casco de 1838, con agregados y modificaciones, es la actual casa principal. En 1820, los campos pasan a amnos del yerno de Capdevilla, Ambrosio Crámer, un francés que había sido militar en las fuerzas napoleónicas. Tras la caída del imperio, se embarcó hacia América, donde se encontró con un continente en ebullición. Fiel a su espíritu guerrero, no pudo permanecer ajeno a esas circunstancias que lo condujeron a alinearse en el ejército libertador de San Martín. Al trabajar como agrimensor, Crámer llegó a la zona del Salado y allí conoció a María Capdevilla, su futura esposa. Pero el francés tuvo el desatino de integrar las fuerzas de Los Libres del Sur, grupo de unitarios que en octubre de 1939 se alzaron contra Juan Manuel de Rosas. El plan contaba con que el general Juan Lavalle atacara a los federales por el norte, pero éste se demoró y los conjurados fueron derrotados. Crámer murió junto a varios líderes de la revuelta. (Extraído del diario "La Nación" del 02/10/04).
15 enero, 2008
Felicitas Guerrero y Enrique Ocampo

Recorriendo casas históricas de esta Buenos Aires, me he encontrado a la calle México 524. Viene a mi memoria la historia de amor y venganza ocurrida en la época colonial y cuenta la historia que la protagonista de éste trágico episodio ocurrido en Buenos Aires el 29 de enero de 1872 fue Felicitas Guerrero de Álzaga y que dió origen a la edificación de la Capilla de Santa Felicitas, en Barracas. Siendo hija de Felicitas Cueto y de Carlos Guerrero, se dice era una mujer de extraordinaria belleza.En 1862, apenas salida de la pubertad, se casó con Martín de Álzaga, acaudalado hombre de negocios de edad avanzada. De este matrimonio nació un niño, Félix, que murió desafortunadamente en 1869. Al año siguiente también murió el padre y Felicitas se encontró viuda y dueña de una considerable fortuna. Con 26 años era asediada por los que pretendían su amor. Uno de ellos, Enrique Ocampo, que había creído ser el elegido, supo que un rival gozaba de la preferencia de la joven viuda. Ésta preparaba una fiesta en su estancia "La Postrera" situada sobre el río Salado, donde se inauguraría un puente con la presencia del Gobernador de la Provincia. La noche del 29 de enero fue desde su quinta de la avenida Montes de Oca y Pinzón hasta la ciudad para realizar compras para tal acontecimiento, y al regresar debió recibir a Ocampo, quien exigía explicaciones. En esos momentos, él le disparó un tiro por la espalda y enseguida lo hizo contra sí mismo, muriendo en el acto. Felicitas, herida gravemente, falleció al día siguiente, 30 de enero. Fue velada en México 524, propiedad de José González del Cueto donde funcionó la Sociedad Argentina de Escritores. La familia quiso rendir homenaje en honor a la víctima del penoso suceso mandando erigir una suntuosa capilla en el terreno que pertenecía a la familia de los Álzaga. En ella, se puede ver una placa de bronce que lleva ésta inscripción: "Capilla de Santa Felicitas, fundada el 30 de enero de 1879 por Carlos J.Guerrero y Felicitas C.Guerrero. En memoria de su hija Felicitas G.de Álzaga". (Extraído de www.creadoresargentinos.com.ar).
La Manzana de las Luces

de un templo, un colegio y una residencia en la misma Plaza Mayor, calle de por medio a la recién terminada Catedral (que no fue definitiva) para ser más exactos, frente al predio que ocupa el Banco de la Nación Argentina. El constructor de los humildes edificios fue el también jesuita Padre Francisco del Valle. Fue allí donde se dieron lo primeros cursos de nivel secundario de la ciudad.En ese lugar permanecieron los jesuitas hasta 1661, año que el nuevo gobernador don Alonso Mercado y Villacorta dispuso la demolición de las construcciones. Es así que el 25 de mayo de ese año, los religiosos dejan el lugar luego de más de 50 años de permanencia. Ese mismo año dan inicio a la construcción de un nuevo templo en la manzana a la que darían el lustre de su cultura. La primitiva iglesia es finalizada en 1675 pero poco más tarde, cae en ruinas. En 1691 se da inicio a una nueva iglesia, la que tiene parecido final, hasta que en 1710, el arquitecto jesuita Juan Krauss edifica la que será la Iglesia de San Ignacio, conservando la torre y la fachada de la anterior. La torre, la de la derecha, se terminó en el siglo XIX estaba edificada en estilo barroco con piedra traída especialmente de la isla Martín García. La fachada es, por lo tanto, la construcción más antigua que conserva la ciudad. Simultáneamente el padre Krauss, nacido en Bohemia, da inicio a los trabajos de edificación del contiguo colegio. En 1714 fallece el padre Krauss, siendo reemplazado por el Hermano Juan Wolff. Para 1733 la obra estaba concluida, pero el director de los trabajos, Pedro Weber que había reemplazado a Wolff, se mata al caer de un adamio. Las tareas son entonces dirigidas por el padre Primoli, llegado a Buenos Aires en 1724.
Al año siguiente, el 7 de octubre, se procede a la consagración de la iglesia. Con el correr de los años, la iglesia de San Ignacio fue escenario de acontecimientos cívicos trascendentes, como aconteció en 1826 y 1829, cuando en él se reunieron decisivos Cabildos Abiertos de aquellos tiempos. Un año más tarde, en él se celebraron las reuniones que originaron la creación de la Universidad de Buenos Aires. Su torre derecha fue concluida en el siglo XIX y en ella fue emplazado el reloj del Cabildo cuando se lo retiró de éste en 1889, estando allí hasta el año 1930. Durante la reconstrucción de la Catedral de Buenos Aires, luego de su derrumbe en 1752, la Iglesia de San Ignacio fue utilizada como Templo Mayor entre 1775 y 1791. (Extraído de la web - Desconozco su autor).
14 enero, 2008
El Viejo Almacén -"El templo del tango"

13 enero, 2008
Buenos Aires, los libros y las calles (III)

Buenos Aires, los libros y las calles (II)

Buenos Aires, los libros y las calles (I)

En el poco reconocible barrio de Monte Castro (absorbido en su identidad por vecinos de Villa Luro, Floresta o Devoto) una callecita de 5 cuadras se llama "Martín Fierro". No hay ranchos, ni fortines ni tolderías, sino casas bendecidas por una generosa arboleda en ambas veredas. En 4 de sus 5 esquinas pareciera que la literatura occidental, desde sus mismas raíces, honrara al poema gaucho en los cruces con las calles "Virgilio", "Lope de Vega", "Moliere" y "Víctor Hugo". La zona en que Villa del Parque limita con La Paternal resulta ser pródiga para la memoria de las letras. En 2 cuadras quebradas y despojadas de vegetación como la meseta castellana, tiene su corto recorrido el pasaje "El Quijote". Algunas construcciones de piedra refuerzan un escenario propicio para las asociaciones con la novela de Cervantes. Ya en La Paternal, con edificios de relativa altura, el pasaje "El Método" evoca la obra cumbre de Descartes, El discurso del método. También en Villa del Parque, muy cerca de las vías del FFCC Gral. San Martín, un bar de aquellos que resisten pese a todo, se encuentra en la esquina que hacen el pasaje que evoca el poema "El Misionero" y la calle que lleva el nombre de su autor, Ricardo Gutiérrez. No muy lejos de allí, en la frontera de Villa Santa Rita con Villa del Parque, se alza uno de los llamados "barrios de las mil casitas" con cuadras de 10 metros, manzanas rectangulares en las que afloran ignotos pasajes. Uno de ellos recuerda un plañidero canto, entre épico y lírico, de José Mármol "El peregrino". Construcciones de relativo lujo y arquitectura distinguida se alternan en un corto recorrido. (Autor: Daniel Antoniotti - Historias de la ciudad).
12 enero, 2008
El barrio de los Recoletos

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