
Cuando un señor que frisa los 40 contrae enlace con una niña de 22, las mujeres enamoradas de los incansables bailarines de 20 años no conciben que se pueda amar, ni tolerar, casi, a ese grave señor; y los amigos del novio, sinceramente compadecidos, exclaman: Pobre Luis! Pensar que él cree poder conquistar el amor de esa criatura, a la cual acaba de ligar a su suerte!. Pero el aludido Luis, con su experiencia en el mundo y de las mujeres, estudia detenidamente el carácter de su mujercita. Inculca en ella un ilimitado respeto, que, unido al amor que nació espontáneo en ese joven corazón, transforma a la niña un poco rebelde y caprichosa de ayer, en la más enamorada y dócil de las esposas.
Existen otros factores de mucha más importancia para la dicha conyugal que el de la diferencia de edad de los contrayentes. Una futura pareja puede sumar la cantidad de años ideal para su futura dicha; pero si el esposo no sabe hacerse respetar, tanto como amar, de su mujer, y si ésta, a su vez, no reúne la dosis de comprensión y afecto (base de toda dicha) su matrimonio será un fracaso".
Diario El Mundo del 26 de junio de 1928