Cómo se hizo la escena más famosa de la película
Realizado con la misma tecnología que se usó en
lanacion.com | Espectáculos | Lunes 8 de marzo de 2010
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En las décadas del ´30 y ´40, sumaban una buena cantidad las películas que ofrecían tangos. La radio hacía conocer las voces, las revistas especializadas los rostros y el cine era el vehículo apropiado para ver actuar y cantar a las figuras admiradas.

La creadora de Catita, Cándida y doña Pola y otros personajes tan entrañables como estos, casi nació con el siglo, el 1º de junio de 1903 en el barrio de Caballito. La llamaban cariñosamente Niní. Hija de Pedro Traverso (que falleció cuando ella tenía apenas 2 meses) y María Angela Pérez fue educada en un ambiente que favorecía la creatividad artística, a tal punto que su madre quería que estudiara Filosofía y Letras, cosa poco común para las chicas de esa época. Seguramente tanto estímulo rindió frutos más tarde. Casada con un ingeniero llamado Felipe Edelman, apenas terminado el colegio secundario y a dos meses de dar a luz a su hija Ángeles, falleció su madre. Por ese mismo tiempo, marido, que era un jugador compulsivo, perdió todo el dinero y los valores. Su decisión fue terminante: separarse. "Mi catástrofe sentimental y económica" la llamó en sus memorias. Sin embargo, semejante tragedia no logró inmovilizarla sino que desplegó una singular actividad. Se convirtió en critica de espectáculos y empezó a firmar con el seudónimo Mitzi algunas notas de chimentos en una columna denominada "Alfilerazos" para "Sintonía", la mayor revista de espectáculos de los años ´30. No obstante, fue en el programa radial "La voz del aire" en 1934, que empezó a trabajar seriamente su talento, como "la cancionista internacional" Ivonne D'Arcy, que todo lo imitaba y todo lo cantaba. Este personaje, con un rótulo cursi, le permitió modelar el oficio de la genial imitadora y descubrir los recursos que le ofrecía la radio. Aunque el éxito de sus otros personajes y el cine hicieron olvidar a Ivonne, pero sobre todo porque había decidido cambiarse el nombre por uno "más pagador". Para ello recurrió al apodo de su infancia: el cariñoso Niní (de Marinita, Ninita), que lo complementó con el apellido Marsal, proveniente de las 3 primeras letras de su nombre (Marina) y del apellido de su segundo marido, Marcelo Salcedo. Tal vez por cosas del destino, o por la prensa que no lo consideró lo suficientemente glamoroso, lo modificó transformándolo en Marshall. En esta etapa de su carrera ya compartía cartel con figuras consagradas como Marcos Kaplan, Pepe Iglesias, Tito Lusiardo y Juan Carlos Thorry. En 1938, Manuel Romero, un famoso director, entendió que aquella señora que se iba haciendo popular por la radio, podía tener un futuro en el cine. De este modo fue como se eligió a "Catita" para encarnar a una de las "Mujeres que trabajan", su debut en cine el que resultó un éxito de taquilla.
Zully Moreno había nacido para el cine. En un tiempo en el que llegar a estrella de la pantalla grande era una ilusión de muchas muchachas soñadoras, ella se empecinó en lograr la fama. Cuando el director Luis Bayón Herrera buscaba extras para el fin de "Cándida", el segundo largometraje de Niní Marshall, sin pensarlo demasiado ni comentarle nada a su madre, Zully se presentó al casting. Bayón Herrera quedó impactado con esa muchacha de rostro pícaro y tierno, que, finalmente, pudo integrar el elenco en un personaje muy menor. Ya insertada en esa larga lista de aspirantes, participó también como extra en "Bartolo tenía una flauta", junto a Luis Sandrini y en "Azahares rojos". En 1941 y luego de integrar los elencos de otros films, fue convocada para participar en "Orquesta de señoritas" y durante su rodaje conoció al director Luis César Amadori, con quien se casaría años más tarde.