Contame algo lindo....

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Para conocer relatos de barrio, de música, de nuestra historia y de quienes la forjaron....

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08 marzo, 2010

Una escena destacada

Cómo se hizo la escena más famosa de la película

Realizado con la misma tecnología que se usó en

lanacion.com | Espectáculos | Lunes 8 de marzo de 2010

07 marzo, 2010

"El secreto de sus ojos"

Por el Oscar....

"Aunque no lo traigan, ya lo tienen ganado...es una joya del cine."

30 noviembre, 2008

Humor, Tango y Cine - Francisco Álvarez

En las décadas del ´30 y ´40, sumaban una buena cantidad las películas que ofrecían tangos. La radio hacía conocer las voces, las revistas especializadas los rostros y el cine era el vehículo apropiado para ver actuar y cantar a las figuras admiradas.
Los argumentos eran muy sencillos y de molde establecido, apenas cambiaban algunos ingredientes. La figura principal era acompañada del galán o damita joven que jugarían las notas del romance, siempre con final feliz. Seguía el resto del elenco donde se destacaban un amigo de él o una amiga de ella jugando el rol de crear entuertos o solucionarlos a través de actos o parlamentos graciosos. Y, por supuesto, las canciones interpretadas por algunos de los protagonistas, ella o él, o muchas veces por los dos, con la participación de músicos consagrados.
Hubo actores calificados para los roles cómicos. No podía faltar ni la risa si en los elencos figuraban el actor que nos ocupa, Francisco Álvarez, Sofía Bozán y su prima Olinda, María Esther Gamas, Enrique Serrano, Severo Fernández, Tito Lusiardo, como así también Nini Marshall y Luis Sandrini, hasta convertirse en figuras centrales de los filmes. (Néstor Pinsón y R.García Blaya).

03 noviembre, 2008

Galanes y telenovelas del '51




Una gran pareja aparece a finales de 1951. Es la de Ana María Campoy y José Cibrián. Juntos encabezaron la telenovela policial "Néstor Villegas vigila"; al principio fue una tira diaria de 15 minutos, pero en los meses siguientes, transformada en teleteatro de suspenso, llegó a durar una hora. Luego llega "El teleteatro del romance", escrito por Celia Alcántara y protagonizado por Patricia Castel y Claudio Rodriguez Leiva. Después de "Néstor Villegas vigila" y de un primer ciclo de teatro universal en el que se presentaron grandes clásicos como Yerma, Otelo y Crimen y Castigo, la pareja integrada por Cibrián - Campoy estrenan una comedia familiar. Con reminiscencias de "Yo quiero a Lucy", se titulaba "Como te quiero Ana" y logró tener un indisimulable sabor local. Cada miércoles a las 21 hs. el programa escrito por Abel Santa Cruz abría una ventanita a la vida de unos recién casados con características propias. Él es un joven médico y su esposa un ama de casa. Juntos viven mil incidencias propias de la vida diaria, acompañados por sus suegros y hasta por un loro. El envío reunía además a la madre de Cibrián en la vida real, Pepita Meliá y a cargo de otro papel estaba la verdadera hermana de Ana María, Carmen Campoy. Nelly Prince hacía de viudita y Maurice Jouvet tenía papeles secundarios. (Extraído de www.monografías.com).

02 noviembre, 2008

Una humorista inigualable

La creadora de Catita, Cándida y doña Pola y otros personajes tan entrañables como estos, casi nació con el siglo, el 1º de junio de 1903 en el barrio de Caballito. La llamaban cariñosamente Niní. Hija de Pedro Traverso (que falleció cuando ella tenía apenas 2 meses) y María Angela Pérez fue educada en un ambiente que favorecía la creatividad artística, a tal punto que su madre quería que estudiara Filosofía y Letras, cosa poco común para las chicas de esa época. Seguramente tanto estímulo rindió frutos más tarde. Casada con un ingeniero llamado Felipe Edelman, apenas terminado el colegio secundario y a dos meses de dar a luz a su hija Ángeles, falleció su madre. Por ese mismo tiempo, marido, que era un jugador compulsivo, perdió todo el dinero y los valores. Su decisión fue terminante: separarse. "Mi catástrofe sentimental y económica" la llamó en sus memorias. Sin embargo, semejante tragedia no logró inmovilizarla sino que desplegó una singular actividad. Se convirtió en critica de espectáculos y empezó a firmar con el seudónimo Mitzi algunas notas de chimentos en una columna denominada "Alfilerazos" para "Sintonía", la mayor revista de espectáculos de los años ´30. No obstante, fue en el programa radial "La voz del aire" en 1934, que empezó a trabajar seriamente su talento, como "la cancionista internacional" Ivonne D'Arcy, que todo lo imitaba y todo lo cantaba. Este personaje, con un rótulo cursi, le permitió modelar el oficio de la genial imitadora y descubrir los recursos que le ofrecía la radio. Aunque el éxito de sus otros personajes y el cine hicieron olvidar a Ivonne, pero sobre todo porque había decidido cambiarse el nombre por uno "más pagador". Para ello recurrió al apodo de su infancia: el cariñoso Niní (de Marinita, Ninita), que lo complementó con el apellido Marsal, proveniente de las 3 primeras letras de su nombre (Marina) y del apellido de su segundo marido, Marcelo Salcedo. Tal vez por cosas del destino, o por la prensa que no lo consideró lo suficientemente glamoroso, lo modificó transformándolo en Marshall. En esta etapa de su carrera ya compartía cartel con figuras consagradas como Marcos Kaplan, Pepe Iglesias, Tito Lusiardo y Juan Carlos Thorry. En 1938, Manuel Romero, un famoso director, entendió que aquella señora que se iba haciendo popular por la radio, podía tener un futuro en el cine. De este modo fue como se eligió a "Catita" para encarnar a una de las "Mujeres que trabajan", su debut en cine el que resultó un éxito de taquilla.
Cuentan sus memorias, aparecidas en 1985, que la fuente de inspiración para la creación de Catita fueron las chicas que se juntaban en la puerta de la radio a la espera de Juan Carlos Thorry, por entonces su compañero de medio. Además para elaborar el personaje viajaba en colectivo, iba de compras a los mercados especialmente para encontrarse con una de esas chicas, que luego seguía incluso hasta la casa. Niní definió a "Catita" como"la expresión cabal del quiero y no puedo" , opinión que el escritor y filósofo Abel Posadas "es en realidad el quiero, puedo, hago lo que se me antoja y no le tengo miedo al ridículo".
En cuanto a "Cándida", la mucama gallega, tuvo un nacimiento muy particular. A través de ella Niní inmortalizó el espíritu de Francisca Pérez, la mucama de su casa y fue con ella que ingresó al mundo del espectáculo. La imitaba de niña, de adolescente, de joven ,en su casa con sus amigos y después ante el micrófono. Más que una imitación, era una caricatura.
Ella se transformó en un fenómenos de masas que tuvo su inicio en la radio y prosiguió en el teatro, el cine y en una etapa crepuscular de la televisión, hasta que el 18 de marzo de 1996, a los 92 años, se apagó la vida de Marina Esther Traverso, a quien todos recordamos con el nombre de Niní Marshall.
(Extraído de "www.almargen.com.ar).

30 octubre, 2008

Zully Moreno, mito del cine nacional

Zully Moreno había nacido para el cine. En un tiempo en el que llegar a estrella de la pantalla grande era una ilusión de muchas muchachas soñadoras, ella se empecinó en lograr la fama. Cuando el director Luis Bayón Herrera buscaba extras para el fin de "Cándida", el segundo largometraje de Niní Marshall, sin pensarlo demasiado ni comentarle nada a su madre, Zully se presentó al casting. Bayón Herrera quedó impactado con esa muchacha de rostro pícaro y tierno, que, finalmente, pudo integrar el elenco en un personaje muy menor. Ya insertada en esa larga lista de aspirantes, participó también como extra en "Bartolo tenía una flauta", junto a Luis Sandrini y en "Azahares rojos". En 1941 y luego de integrar los elencos de otros films, fue convocada para participar en "Orquesta de señoritas" y durante su rodaje conoció al director Luis César Amadori, con quien se casaría años más tarde.

Zully Moreno era ya una actriz en potencia. Su nombre apareció en los elencos de "El profesor Cero", con Pepe Arias y "Papá tiene novia", donde conoció a Aída Luz quien se convertiría en una de sus más cercanas amigas. Y logró destacarse por primera vez en la pantalla en "En la luz de una estrella" como segunda figura después de Ana María Lynch. En 1942 le dieron su primer protagónico en "Ültimo piso", un film menor que, de todos modos, le sirvió para cimentar su ya creciente popularidad: compartir el cartel con Mirtha Legrand en "Su hermana menor", dirigida por Enrique Cahen Salaberry.

Pero su verdadero debut cinematográfico como rpotagonista fue en "Stella", realizada por Benito Perojo. Zully Moreno deslumbró en esta producción de alto presupuesto, que fue el primer paso para convertirla en una figura estilo Hollywood. Su elegancia y su glamour la hacían destacar por sobre el resto de las actrices. Siempre aparecía rodeada por suntuosas escenografías y ella misma se encargaba de supervisar sus costosos vestuarios.

En 1944, otra vez bajo la batuta de Luis César Amadori, realizó "Apasionadamente", junto a Pedro López Lagar, y un año después, también dirigida por Amadori, protagonizó "Dos ángeles y un pecador". Las revistas del corazón comenzaron a hablar acerca de un romance entre ellos. Zully, sin embargo, continuó su carrera a las órdenes de otros realizadores. En 1946 se lució en "Cristina" y en "Nunca te diré adiós", junto a Ángel Magaña; en "Celos" con Pedro López Lagar, donde demostró ser una excelente actriz dramática, y en "La gata", film que se mantuvo durante muchas semanas en cartel. En abril de 1947, Zully Moreno y Luis César Amadori se casaban. El matrimonio se instaló en una suntuosa mansión en Martinez y en 1948 ambos, ella como protagonista, él como director, lograron el mayor éxito de sus respectivas trayectorias: la concreción de "Dios se lo pague", una historia romántica y pasional que se conoció exitosamente en casi todas las pantallas del mundo.

Junto a Arturo de Córdova, su pareja en "Dios se lo pague", rodó luego "Nacha Regules", en una filmografía integrada por casi 30 películas. Zully Moreno fue, por aquella época, una de las actrices más populares y queridas por el público argentino y de toda América latina. Sus éxitos de taquilla encumbraron económicamente a la productora Argentina Sono Film, de la cual Amadori era uno de sus dueños.

Luego de la muerte de Amadori, en 1977, su esposa se hizo cargo de la dirección del teatro Maipo, pero poco después su vida se rodeó de una aureola de misterio y sólo fue vista en contadas ocasiones. Había sido internada en un instituto geriátrico, afectada por el mal de Alzheimer. Atrás quedaba su rostro perfecto, su constante seducción. Quedó convertida en un mito de la mejor época de nuestra cinematografía. Sus restos fueron velados en la mayor intimidad y recibieron sepultura el 26 de diciembre de 1999, en el panteón de la Asociación Argentina de Actores.
(Extraído de La Nación Dic.de 1999)